Las víctimas son un hombre de 35 años y una mujer, de 30. Alguien los atacó con furia asesina y escapó del lugar. La mujer murió degollada. El hombre de múltiples puñaladas. Buscan a un sospechoso

“¡¡¡Vengan, vengan que ha ocurrido algo terrible !!!”, gritó una adolescente que esta mañana llegó corriendo hasta la comisaría 25 de barrio El Pozo.

Los uniformados no demoraron mucho. Claro, si apenas tuvieron que cruzar la calle para llegar hasta la vivienda N° 54 de la manzana 18. Un oficial fue el que primero ingresó al inmueble y al cabo de unos minutos regresó con un reporte macabro: en el interior de la casa había dos muertos.

En su informe el oficial explicó: dos víctimas fatales. Un hombre que se encontraba en la planta baja, y una mujer hallada en la parte superior. Se advierte gran desorden de elementos como que hubo pelea entre los involucrados.

La novedad cayó como un rayo en la dependencia policial. “Estamos en problemas”, susurraron dos viejos camaradas.

Una noche larga

En el domicilio en cuestión vivía Claudio Francisco Cardona, de 35 años, junto a su abuela, una mujer de unos 70 años. También con ellos viven dos sobrinas adolescentes que quedaron a cargo de la mujer tras el fallecimiento de sus progenitores.

De Claudio -o “El Negro”, como lo llamaban sus íntimos- se supo que se ganaba la vida como empleado público en el área de Salud. Como segunda actividad también realizaba reparaciones mecánicas en motos. Tuvo algunos “inconvenientes” que lo obligaron a visitar la dependencia policial.

Varias personas fueron las que anoche se dieron cita en la casa de “El Negro” para compartir una velada con tragos, comidas y música. La única ausente era la propietaria de la finca (la abuela) que había salido con motivo de un viaje.

De la celebración tomaron parte las sobrinas con unas amigas, y también Patricia Carolina Gracia, de 30 años, afincada también en barrio El Pozo.

Cerca de las 3 de la madrugada las adolescentes se retiraron de la finca, quedando sólo en el interior Patricia y Claudio.

Gritos y vidrios rotos

Pero minutos antes de las 8 alguien irrumpió en la vivienda y arremetió contra los nombrados con furia asesina.

“Sólo se escucharon algunos gritos y el ruido de vidrios rotos”, dijeron hoy algunos testigos que fueron consultados sobre el momento del ataque.

A partir de entonces la casa quedó en silencio hasta que se produjo la llegada de una de las sobrinas que fue quien descubrió el horror.

Como un demonio

Claudio fue encontrado en la planta baja de la casa, en la parte de la cocina. Tenía pantalones de jeans y el torso desnudo. Este detalle no es menor por cuanto una de sus manos estaba envuelta con un buzo, a la usanza de quienes se batían duelo a punta de cuchillo.

El cuerpo del joven presentaba gran cantidad de heridas de arma blanca en distintas partes del cuerpo, aunque se estima que las mortales fueron las propinadas en la región abdominal, donde fue prácticamente eviscerado.

Por su parte Patricia fue ultimada en la planta alta de la casa, más precisamente en el interior de uno de los dormitorios.

La mujer fue encontrada degollada. Antes su matador la redujo maniatándola. Luego la hizo arrodillar junto a la cama y la ultimó con dos profundos cortes a la altura del cuello.

Al lugar del hecho llegaron todas las autoridades de la URI y el juez de instrucción en turno. Finalizado el trabajo de los peritos se permitió el retiro de los cuerpos.