Se intentará establecer comunicación con el imputado Domingo Marcellini, preso en su domicilio de Mendoza. Su delicado estado de salud había impedido una anterior comparecencia. Hoy se leyeron las indagatorias de los acusados brindadas en la instrucción. Dos imputados dijeron que los fallecidos sacerdotes Edelmiro Gasparotto y Vicente Zaspe visitaron los pabellones de la GIR y nunca denunciaron apremios. La defensa de Perizotti pidió incorporar al juicio una orden del Ejército que exigía la entrega total de la documentación vinculada a la lucha antisubversiva.

La cuarta jornada del juicio seguido contra seis ciudadanos santafesinos culminó alrededor de las 11 de la mañana con pocas emociones pero algunas sorpresas. Sobre el cierre, el presidente del Tribunal, Roberto López Arango, anunció que mañana se retomará el juicio a las 16 con la posibilidad de establecer un contacto por videoconferencia con el ex teniente coronel del Ejército y ex Jefe del Destacamento 122 de la misma fuerza durante la represión ilegal, Domingo Manuel Marcellini. El imputado se encuentra con el beneficio de la prisión domiciliaria en su casa de Godoy Cruz al 555 de la ciudad de Mendoza. Como su estado de salud es muy grave, se dispuso que comparezca mediante el nexo tecnológico, con asistencia sanitaria y, por supuesto, judicial.



El cuarto día de enjuiciamiento comenzó con presentaciones de formas y la lectura de las indagatorias brindadas por los imputados en la etapa de instrucción ya que ayer, todos, se negaron a hacerlo frente a los miembros del TOF, la unidad fiscal, los querellantes y los asistentes.



Así, se escucharon las exposiciones de los imputados, todas ofrecidas en el año 2005 frente al juez inicial del expediente, Reinaldo Rodríguez y el fiscal ad hoc, Eduardo Grioglio (la entonces fiscal federal Griselda Tessio se había excusado). Brusa se había negado a comparecer, El "Pollo" Colombini dijo que en los años investigados era “un simple suboficial subalterno sin ningún tipo de responsabilidad dentro de la policía”. Señaló que después fue subdirector de la Dirección de Drogas Peligrosas de la provincia de Santa Fe, donde realizó “importantes operativos y allí tomé notoriedad”. Dijo que su jefe máximo del Departamento de Informaciones (D2) había sido Indalecio Cucco, hoy fallecido.



La indagatoria de Eduardo “Curro” Ramos fue la más extensa. Le ofreció en febrero de 2005 al juez Rodríguez su libro “Los años de plomo” como prueba y dijo que “los delitos que se le imputan sucedieron cuando él no revistaba en la fuerza policial por encontrarme en situación de disponibilidad, entre 1976 y 1977.



La declaración de Perizotti fue, tal vez, la más sabrosa. Dijo en la etapa sumarial que “primero fui jefe de la seccional octava de la policía santafesina, hasta que un día vino el Jefe de la División Operaciones de la Policía Provincial y me dijo que tenía que hacerme cargo de la Oficina Operativa del Área 212 que funcionaba en la Guardia de Infantería Reforzada (GIR). Nunca detuve a nadie ni le tomé declaración (…) siempre tuve un buen trato con los detenidos y sus familiares y he trasladado legalmente a varios hasta la comisaria cuarta o el penal de Coronda y viceversa. Siempre me preocupé por los detenidos, que no eran más de 7 mujeres y 20 o 30 hombres (…) una vez le di 3 días de arresto a un operario por no servir el café con azúcar (sic) y otra vez 8 días de arresto al que no sirvió el postre”. Perizotti recordó que era habitual ver a los ex sacerdotes Edelmiro Gasparotto o Vicente Zaspe visitando los pabellones de la planta alta de la GIR. En el mismo sentido declaró María Eva Aebi, quien en los años investigados era carcelera de la GIR y tenía una estrecha relación con su jefe, entonces, Perizotti. “Nunca me manifestaron una queja en el trato con los detenidos”, dijeron.



Sobre el cierre de la audiencia, el abogado Claudio Torres del Sel, defensor del ex hombre fuerte de la GIR, pidió que se incorpore al expediente una orden emanada por el Ejército el 28 de noviembre de 1983 para que su defendido entregue toda la documentación existente en la dependencia policial vinculada a la denominada lucha antisubversiva. El 5 de diciembre del mismo año, a pocos días de asumir el gobierno democrático, Perizzoti envió toda la información requerida. Los fiscales y querellantes habilitaron el ingreso de la prueba.
Fuente SFA