Entre el viernes y el domingo, tres hombres de mediana edad murieron en nuestra capital como consecuencia de enfrentamientos. Los hechos, que no tuvieron ninguna relación entre sí, acabaron con la vida de jóvenes de 24, 26 y 27 años. En tanto, cinco sujetos sufrieron heridas graves que los derivaron a centros asistenciales para su recuperación: tres de ellos fueron apuñalados y dos, baleados.
Cuatro hechos violentos se registraron entre el viernes y anoche en nuestra capital, en un fin de semana largo que nadie podría dejar de caratular de extremadamente violento. La negra crónica se inició el viernes por la noche cuando Raúl Aguirre, de 26 años de edad, fue acribillado a balazos.
Según trascendió, el hombre caminaba junto a un amigo por las calles internas del barrio San Pantaleón, detrás del Cementerio Municipal cuando, al arribar a Estrada a la altura del 5.200 fue baleado.
Las fuentes de la fuerza pública explicaron que por el momento, el asesinato se inscribe en un hecho de robo. En ese marco, los agentes confirmaron que una persona está detenida por el hecho y una segunda –ya identificada- es intensamente buscada y sería quien disparó el arma de fuego.
En segunda instancia, se registró el asesinato de Hugo Blanco, de 27 años de edad, en medio de una pelea de amigos. Fue el sábado por la mañana, cuando terminaba un festejo en barrio San Agustín.
Por la información difundida, se cree que en la manzana 10 de la zona mencionada se desató una áspera discusión verbal entre un grupo de personas, presuntamente alcoholizadas que acabó en tragedia.
Se cree que se “desconocieron”, como se dice comúnmente, y uno de ellos buscó un arma blanca en la vivienda en la que se encontraban y se la clavó a Blanco en el pecho. El hombre, mientras aguardaba la llegada de los servicios de emergencia, murió desangrado.
Por último, el suceso restante, ubica al relato en la manzana uno del costero distrito de Alto Verde. Allí, el domingo en horas de la tarde, se inició un enfrentamiento entre miembros de una familia que residen en la zona. Se estima que la disputa comenzó por un problema doméstico que fue subiendo de tono hasta transformarse en un crudo enfrentamiento.
Lo cierto es que el núcleo familiar terminó resolviendo sus diferencias a los tiros, ante la mirada impávida del resto del vecindario. En medio de la balacera, el chico Ramón Mauricio Acosta, de 24 años de edad, falleció por las serias heridas recibidas en el tórax.
Además otros tres sujetos, dos menores de edad, debieron ser trasladados al hospital José Maria Cullen donde fueron intervenidos quirúrgicamente y se recuperan. Del total, un chico de 16 años es quien se encuentra en peor estado y permanece alojado en la Unidad de Cuidados Intensivos del mencionado nosocomio

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